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Derechos Humanos, Internacional

5 cosas que no encajan en la guerra de Libia


1- Protección a la población civil: Esa era la idea, parar la sangría. El mandato de la ONU que ampara la intervención de la OTAN tenía como supuesto objetivo la protección de los civiles, que estaban siendo masacrados por Gadafi durante las revueltas. Sin embargo, según cifras del CNT, la guerra ha causado más de 25.000 víctimas mortales y 50.000 heridos. Además, aún están por ver los efectos a largo plazo de los bombardeos de la OTAN, más allá de la destrucción de infraestructuras. Tenemos el precedente de Irak, donde hay zonas, como la localidad de Faluya donde, tras las bombas, se registra un número de malformaciones aberrante.

2- Venta de armas: ¿Quién armó al líder libio y le dio los instrumentos de represión contra su pueblo? Nosotros. Las alianzas comerciales con Libia vienen de antiguo. Entre 2006 y 2009 varios países europeos vendieron armas a Libia por un total de 835 millones de euros, entre ellos España. Luego, pasa lo que pasa. Dar armas a dictadores es lo que tiene.

3- Protección de los derechos humanos: Aunque desde el CNT han asegurado que investigarán los abusos, los rebeldes libios no han mostrado muchos escrúpulos a lo largo de estos meses a la hora de atentar contra los derechos humanos. Los maltratos y torturas a los prisioneros gadafistas están bastante extendidos, según un informe de Amnistía Internacional. Human Rights Watch también denunció los abusos de los rebeldes hace unos meses.

Cuerpos de gadafistas carbonizados - Reuters

4- Mandato de la ONU: Si tuviéramos que hacer una lista de todos los países en los que la Comunidad Internacional debería intervenir, Libia no habría sido el primero. Países como Palestina o Sáhara Occidental llevan decenios esperando que el mundo haga algo. El continente africano tiene serios competidores en cuanto a crisis humanitarias, las cuales se atajarían con mucho menos desembolso que el gasto militar que ha habido en Libia, y en los que mueren muchos más civiles. Pero, qué más da. Si hay petróleo, la intervención se hace con mandato o sin ella. Y si hay mandato, siempre se pueden dar piruetas legales para, al final, hacer lo que se quiera.

5- Al final, todo son negocios: Los países occidentales llevan ya tiempo haciendo planes para repartirse el petróleo libio. El líder de los rebeldes, Mustafá Abdel Jalil, admitió ya en agosto que favorecerán a los países que les han apoyado en la guerra. Lo curioso de todo esto es que el CNT es un gobierno provisional, así que el hecho de que una autoridad no democrática decida el reparto de sus yacimientos energéticos da qué pensar.

“Nuestras empresas lo perderán todo porque la OTAN impedirá que sigan haciendo negocios en Libia”, lamentaba Aram Shegunts, director general del Consejo de Negocios Libio-Ruso. Rusia había apoyado a Gadafi, aunque no vetó la intervención en la ONU. Y digo yo: ¿nadie le va a preguntar al pueblo libio?

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Acerca de Eduardo Muriel

Periodista y comunicador social. Actualmente vivo en Barcelona y desde allí colaboro con La Marea y escribo una columna en El Correo Extremadura

Comentarios

3 comentarios en “5 cosas que no encajan en la guerra de Libia

  1. No hay palabras… nos sentimos indignados por la humillación al pueblo Libio

    Publicado por marlene tovarblanco | 23 octubre, 2011, 2:12

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  1. Pingback: ¿En serio tenía derechos Gadafi al ser asesinado? « que paren las rotativas - 26 octubre, 2011

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