//
estás leyendo...
Derechos Humanos, Política

Los campos de concentración españoles


Inmigrantes en el patio del Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Hoya Fría (Tenerife), en 2007. arturo rodríguez

Samba huyó del Congo. Aquella mujer lo abandonó todo para escapar de la miseria, pero en su camino tuvo la mala suerte de ser atrapada. La llevaron a una cárcel alejada de cualquier patrón humanitario mínimo. Estancias sin cuarto de aseo, maltrato, desprecio por su dignidad. Samba no tenía a quien reclamar sus derechos. Samba no tenía derechos.

El pasado 20 de diciembre murió de meningitis. Nadie la asistió, ni si quiera fue diagnosticada, ya que aquella cárcel no tenía ni si quiera enfermería. Nadie la llevó a un hospital. Simplemente, murió. O, más bien la dejaron morir. Aquella cárcel en la que murió Samba, hace un mes, está en Madrid.

Samba no es la única que ha perdido la vida en un CIE. Un centro, lo llaman, no una cárcel, aunque los que están dentro no pueden salir, ni tienen derecho a juicio, ni tienen derecho a muchas cosas. Si los papeles no los reconocen como presos, no pueden reclamar ni si quiera las condiciones de uno. No, Samba no era un preso político, y no hubo una campaña internacional pidiendo justicia. Pero Samba era un preso económico, nuestra versión casera de preso político.

El mismo día en el que celebrábamos el sorteo de Navidad, Ibrahim Sissé, de Guinea-Conakry, fue llevado al CIE de Barcelona. El joven, de 21 años, no duró ni un mes. El día de reyes murió de forma súbita. Según los resultados de la autopsia, por un infarto. Un cuerpo joven que sufre un infarto en un cárcel sin ley.

En marzo de 2010, Mohamed Abadi, de 22 años, apareció ahorcado. “Tenía problemas mentales”, denunció la acusación. ¿Quién defiende la inocencia de Mohamed? ¿Quién su dignidad? Podemos imaginar hasta qué punto son macabros estos lugares, que la misma policía pide su cierre. El SUP, sindicato mayoritario del cuerpo, denuncia que sus “deplorables condiciones” son inadmisibles.

Estos presos apenas salen en un rincón de una página perdida de un periódico, quizás unos segundos en la televisión o la radio. Nadie sabe de ellos más que por el lapso de un instante. Luego, desaparecen y, con nuestro olvido, los matamos dos veces.

Definición de ‘campo de concentración’: Un campo de concentración (o campo de internamiento) es un centro de detención o confinamiento donde se encierra a personas por su pertenencia a un colectivo genérico en lugar de por sus actos individuales, sin juicio previo ni garantías judiciales.

————————————-

Sígueme en Twitter: @eduardomuriel

Anuncios

Acerca de Eduardo Muriel

Especialista en Marketing Digital en @Fotocasa (@SchibstedSpain) Adquisición y retención. Social Ads y Mobile App Mkt. Emigrante, como buen extremeño.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: