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Derechos Humanos, Internacional

“La guerra del Estado contra el pueblo creó la guerrilla en Colombia, y no al contrario”


Publicado originalmente en Público.es el 26/03/2012

El periodista Unai Aranzadi durante la grabación de su último documental en Colombia.

El periodista Unai Aranzadi durante la grabación de su último documental en Colombia.

Existe una Colombia muy presente en nuestros medios de comunicación, en la que el mayor problema son los secuestros de la guerrilla de las FARC. Sin embargo, aunque no tan conocida, existe otra en la que sicarios asesinan a sindicalistas  y periodistas, o los grupos de paramilitaresacaban violentamente con la vida de activistas o campesinos. Según la ONU, desde 1984 hasta hoy han muerto violentamente más de 2.800 sindicalistas, lo que supone una media de cien al año.

El periodista Unai Aranzadi lleva años mostrando esa cara de Colombia, marginada de la opinión pública. Hace una década, Aranzadi decidió armarse con una cámara y recorrer los puntos calientes del planeta, y ha cubierto los conflictos de IrakZimbabweBolivia o Somalia, entre otros lugares, para cadenas como la BBC, CNN o Al Jazeera.

Ahora, acaba de terminar su último trabajo, ‘Colombia invisible’, que próximamente se podrá ver en Internet en su web IndependentDocs.

1- Primero, introduce un poco el documental. ¿Con qué nos vamos a encontrar?

El documental se llama ‘Colombia invisible’ y es un largometraje de poco mas de una hora. Es un proyecto muy ambicioso porque no sólo revela las causas del conflicto que los medios corporativos y la clase política europea no muestran, sino que también visibiliza las propuestas de paz más razonables y realistas. Este proyecto se ha llevado a cabo gracias a Mundubat, una fundación vasca que viene haciendo el trabajo comunicativo que los medios de información comerciales hace tiempo dejaron de hacer, poniendo así de manifiesto que no siempre produce historias importantes quien mas tiene, sino quien mas quiere.

La cinta, que cuenta con mucho periodismo de investigación, saca a luz todos esos crímenes de Estado que la prensa española, con tantos intereses económicos en Colombia, no muestra. Para ello he viajado durante dos meses a las zonas más afectadas por la guerra, y he documentado por primera vez el proceso de fabricación de un falso positivo (que es una ejecución extrajudicial) y el coste humanitario de las multinacionales españolas (que generan desplazamiento y muerte en sectores muy desfavorecidos). En fin, que si alguien quiere saber por qué hay guerra en Colombia, esta es su película. Esperamos ponerla en la red, y se podrán dar copias a quien las solicite para proyectarlas con público.

2- Has realizado varios trabajos en Colombia. ¿Cuáles crees que son las causas del conflicto colombiano y por dónde debería ir la solución?

Las causas están en la desigualdad y en la relación violenta que desde un principio estableció el gobierno con sus gobernados. En Colombia, el 1% de los propietarios acumula el 80% de las tierras productivas, y hay cinco millones y medio de desplazados, siendo el país de América con más desigualdad entre pobres y ricos. Esto viene siendo así desde la independencia en el siglo diecinueve, cuando el poder propició guerras y estableció un sistema ad hoc —el bipartidismo— para imposibilitar el acceso de las masas al ambito de decisión político. Y es que en Colombia, cuando alguien, bajo gran riesgo, osa crear un movimiento democrático alternativo para alcanzar el poder, es asesinado. Hay hechos extraordinariamente crueles, como el exterminio de todo un partido, tal y como fue el caso de la Unión Patriótica en los ochenta.

En menos de diez años, el Estado asesinó a unos 5000 miembros, incluyendo concejales electos, senadores y candidatos presidenciales, sin que hasta hoy nadie haya pagado por ello. Pero también en la actualidad se asesina a todo aquel que sea crítico con el status quo. Sindicalistas, lideres sociales, indígenas, activistas por los derechos humanos, campesinos, periodistas, sacerdotes, abogados o miembros de partidos de izquierda son ejecutados sin que en la madrasta patria les dediquen una línea. Esta tradición de masacrar al pueblo de diversas formas a lo largo de diferentes décadas, llevó a ciertos sectores a alzarse en armas, ante la imposibilidad de reclamar derechos sin perder la vida. Las FARC, por ejemplo surgieron para no dejarse expulsar de sus tierras, es decir, la guerra del Estado contra el pueblo es lo que creó la guerrilla y no al contrario.

3- La mujer colombiana también ha sido protagonista de alguno de tus documentales, ¿Cuál es el papel de la mujer en el conflicto colombiano?

La mujer es enfrentada de diversas formas por todos los actores armados sin excepción, y por eso titulé, ‘Enfrentadas’, mi anterior documental. Sin embargo, cabría destacar dos grupos especialmente letales para las mujeres. Uno es el Estado, que ampara un sistema machista, y otro es el paramilitarismo, que las convierte en un producto de explotación sexual deshechable.

Por otro lado, es importante resaltar que, al menos desde hace unos años, la mayoría de los movimientos pro derechos humanos, están vertebrados e incluso liderados por mujeres, y es a ellas a las que el paramilitarismo de ‘Los Rastrojos’, ‘Los Urabeños’ y ‘Las Aguilas Negras’ más golpean. Son muertes casi diarias ocultadas por los constructores de la opinión pública. Si a ellas se les diese un uno por cien de la atención mediática que se da a las ‘damas de blanco’ de Cuba quizás se salvarían vidas, pero no, estas mujeres se encuentran abandonas a su suerte frente a la violencia del Estado y su brazo paramilitar. Su valor y capacidad de construir sociedad es admirable. A ellas, las he visto armadas de razones frente a la fuerza pública en espacios humanitarios de San José de Apartadó o Curvaradó. Las he visto también en la minga por los derechos indígenas de Cauca y contra la trata de blancas y el feminicidio en Putumayo. Aunque no se diga, ellas sufren la guerra aún más que los hombres, y deberíamos verlas como iguales vulnerabilizadas, y no como un género vulnerable.

4- ¿Cuál está siendo la actuación del gobierno colombiano para enfrentarse y solucionar el conflicto?

Santos de momento no está por la paz, está por la guerra. El asesinato del comandante Alfonso Cano, quien enfatizó hasta su muerte la necesidad de un proceso de paz, lo deja claro, como también lo hace el hecho de que se minimice, e incluso proteja, a los 14.000 paramilitares que siguen matando y extorsionando. Por otro lado, existe un hecho muy preocupante que, como se trata de algo generado por el Poder, cuenta con gran eco en los medios de desinformación españoles. Se trata de la nueva “ley de víctimas” y “ley de restitución de tierras”, supuesta panacea que Santos propaga como generoso paso dado por el Estado. En primer lugar dichas leyes son papel mojado, porque la tierra que se reconoce para devolver a los desplazados es un tercio de la real, como ha quedado probado en la corte constitucional, y en segundo lugar, porque las víctimas que esta torticera ley reconoce no incluye las ejecuciones extrajudiciales (que son al menos 3000 según la fiscalia), las desapariciones forzadas (57.000 según Naciona Unidas) o los crímenes cometidos por el nuevo paramilitarismo que emergió con posterioridad a la falsa desmovilización del 2005.

Además, el Estado, autor probado en multitud de crímenes de lesa humanidad, no se reconoce como victimario y actor responsable, sino como quien subsidia a unas víctimas seleccionadas. En una de las entrevistas de mi documental, ‘Colombia Invisible’ el antropólogo Alfredo Molano dice que el mayor obstáculo para la paz en el país será el enriquecido Ejército, que gracias a Washington goza de un presupuesto inédito en la historia de América Latina. También el investigador Danilo Rueda señala un hecho interesante que contradice las lógicas militaristas aportadas por el Ministerio de Defensa. Ellos dicen que eliminar a cada guerrillero cuesta un número de días y dinero, que, si es calculado tal y como dicen, acabar con la guerrilla llevaría otros 50 años de muerte y miles de millones de dólares gastados, por lo tanto, la negociación es la única vía razonable hacia la paz militar y social, aunque ciertos personajes que viven bien sin poner un hijo en el frente, no quieran reconocerlo.

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Acerca de Eduardo Muriel

Especialista en Marketing Digital en @Fotocasa (@SchibstedSpain) Adquisición y retención. Social Ads y Mobile App Mkt. Emigrante, como buen extremeño.

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