Este retraso histórico, diseñado desde arriba, que viene de mucho antes, sigue teniendo repercusiones en el presente, y hace que aún hoy muchos extremeños abandonen su tierra para encontrar trabajo. Los indicadores de desarrollo de la región, en tiempos de crisis, se vuelven especialmente graves. Estos son algunos de ellos, elaborados por el INE:
1- El crecimiento en Extremadura sigue estando a la cola del Estado, y ha sido la región con la cifra más baja, que encima es negativa. La tasa de crecimiento Interanual del PIB ha sido en 2011 de -0’91%.
2- Las desigualdades entre regiones, cada vez mayores. En el año 2000, la renta de los hogares era en Extremadura de 7.500 euros al año. Al otro extremo, Euskadi se situaba en los 12.600 euros. La diferencia: unos 5.000 euros al año. Pues bien, en 2010, la renta por familia en Extremadura ascendía a 11.500 euros, mientras que en Esukadi se situaba ya en los 20.000 euros, es decir, 8.500 más. Esto evidencia el aumento de la brecha entre regiones ricas y pobres, que, lejos de corregirse, no deja de agudizarse. En Navarra es de 19.000 y Madrid de 17.800 euros.
3- La tasa de población en riesgo de pobreza sigue siendo altísima. Ha disminuido respecto a 2010, pero en 2011 aún seguía estando muy por encima de la media estatal (35’2% frente al 27%).
4- El paro azota más duro en Extremadura. Si la tasa de paro a nivel estatal es escandalosa, con un 25’18%, en Extremadura es ya más que un drama, ya que se sitúa en el 33’12%. Además, la desigualdad en este indicador entre hombres y mujeres es de las más altas del Estado.
5- Peor preparación académica. La tasa de población masculina con estudios medios a nivel estatal es del 24’6% y con estudios superiores es del 34’4%. En Extremadura, los datos son respectivamente 21’4% y 24’8%. En cuanto a la femenina, las extremeñas con titulación superior están en la media estatal (44’1%), aunque muy por debajo en estudios medios (17’9% frente a la media estatal, que se sitúa en el 26’1%).