//
estás leyendo...
Internacional, Varios

Una fiesta nacional que no nos representa


fiestanacional“En 1492, los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en América, descubrieron que estaban desnudos, descubrieron que existía el pecado, descubrieron que debían obediencia a un rey y una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo, y que ese dios había inventado la culpa y el vestido y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja”. De este modo, en su libro ‘Los hijos de los días’, describe el escritor uruguayo Eduardo Galeano el 12 de octubre, día en que Colón puso pie en América.

Y lo cierto es que da en el clavo.La historiografía española siempre ha llamado “descubrimiento” a lo que en realidad fue la conquista, colonización y saqueo europeo de América. El resultado de este proceso fue la muerte de millones de aborígenes, ya fuera a causa de enfermedades y de represión, o por auténticas limpiezas étnicas, como las llevadas a cabo, sobre todo, por los imperios español, inglés y francés. Esta conquista convirtió a España en primera potencia durante un tiempo pero, sobre todo, aupó a Occidente hasta convertirlo en dominador del mundo. A partir de ahí se encadenaron el expolio, el colonialismo, la esclavitud masiva y, en último término, el imperialismo actual.

Aún hoy en día, la celebración del 12 de octubre se asienta sobre la nostalgia del imperio español. El diplomático -durante la dictadura de Primo de Rivera- y escritor Ramiro de Maeztu instituyó el carácter de Hispanidad de la fiesta, hasta entonces llamada de la Raza Española. Para Maeztu, las dos “fuentes históricas de la comunidad de los pueblos hispánicos” son la religión católica y el “régimen de la Monarquía católica española”.

Estas dos ideas son las que subyacen también hoy en día. Ya en el actual sistema democrático, la ley 18/1987, que regula la fiesta, justifica de una manera eufemística la elección de la fecha: ésta “simboliza la efemérides histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma Monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos”. Pareciera que salimos en misión desinteresada a sembrar el mundo con nuestra fértil cultura.

Por otro lado, el espíritu del 12 de octubre contrasta con el de las fiestas nacionales de los países latinoamericanos que dice incluir en “comunidad”. En Venezuela, por ejemplo, la celebración es precisamente el 5 de julio, día de la Proclamación de la Primera República independiente de la corona española. Lo mismo hacen Colombia, Bolivia, Brasil y el resto de países latinoamericanos. Y no sólo. Su vecino del norte, los EEUU, también celebran su fiesta nacional el 4 de julio, día en que firmaron la independencia con respecto al Imperio Británico.

Pero no hace falta irse a países colonizados por Europa para celebrar fiestas nacionales con un espíritu alejado del afán imperial. En Francia, en la fiesta nacional se recuerda la toma de la Bastilla, símbolo de la Revolución; en Alemania la reunificación del país en 1990 y en Italia las primeras elecciones democráticas tras la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial. Es decir, incluso ante las naciones vecinas, España tiene una de las fiestas nacionales más ofensivas, medievales y colonizadoras que existen. Una celebración que, desde luego, no representa un hito histórico que pueda -al menos a todos- hacernos sentir orgullosos.

Este espíritu de superioridad de los supuestos valores españoles sobre los latinoamericanos no sólo se mantiene hoy en día en forma de abusos de nuestras multinacionales o de condenas morales sobre los regímenes o presidentes que nos molestan. También se expresa en forma de pequeños gestos, como aquel en 2007 en el que, durante la XVII Cumbre Iberoamericana, vimos atónitos como el jefe del Estado, que no ha sido elegido por nadie y se supone que tiene un valor simbólico y diplomático, mandaba callar de malos modos a un presidente elegido democráticamente por el pueblo venezolano, el hoy difunto Hugo Chávez. Una falta de respeto que, no obstante, fue aplaudida en España y tratada como una heroicidad.

En definitiva, este próximo 12 de octubre volveremos a asistir a la cobertura en medios de comunicación de una jornada celebra el día en el que comenzamos la dominación, por las armas, de un continente entero. Una fiesta que, al fin y al cabo, sólo representa a las élites.

Anuncios

Acerca de Eduardo Muriel

Periodista y comunicador social. Actualmente vivo en Barcelona y desde allí colaboro con La Marea y escribo una columna en El Correo Extremadura

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: